Siempre me ha parecido de lo más atractivo lo de los jardines ingleses, incluso cuando me construí mi segunda residencia en una aldea cercana se me pasó por la cabeza montar un vergel, más tipo mediterráneo claro, pero vaya, las primeras Pascuas que pasé allí, solo el trabajo que me llevó plantar los rosales y alguna otra cosa más y el trasplante de geranios a macetas de barro para que luego se me murieran todas al siguiente invierno, me desengañó por completo y aparqué la idea. Está claro que lo que yo necesitaba no era un jardín, era un jardinero. Bueno, todo esto para llegar a que en cuanto vi "Recuerdos de un jardinero inglés" de Reginald Arkell, me lancé de cabeza a su lectura y aquí os dejo mis impresiones finales.
OPINIÓN PERSONAL
Un anciano, sentado frente a su ventana, observa un jardín y rememora toda su vida. Es Herbert Pinnegar, un octogenario que ha trabajado de jardinero sesenta años en ese jardín que no es de su propiedad pero en el fondo, sí es suyo.
Con una narración sencilla, sin artificios, tan natural como el protagonista de la historia pero con chispa, con su pizca de humor y tan colorida como la variedad de flores que habitan el jardín de la mansión Charteris, conoceremos a Herbert desde que era un bebé abandonado a la puerta de una casa del pueblo, hasta su vejez. En el camino, descubrimos a un niño tímido con cojera, al joven que amaba las flores más que a nada en el mundo y al hombre sabio en el que se convirtió.
Leer este libro, es como tumbarse a la sombra en ese césped perfectamente cortado y dar un paseo evocador con la imaginación por las cuatro estaciones de un jardín inglés y entre sus gordolobos, lirios y prímulas, viajar al pasado de las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, conocer de primera mano la vida en una gran mansión inglesa campestre y a los habitantes de un publecito que tiene de todo, desde granjeros tozudos a concursos florales, encandilarnos con dos mujeres fantásticas que creyeron en Herbert y lo ayudaron a lograr su pequeño gran sueño y por último, enamorarnos de Herber Pinnegar, un personaje fantástico que en poco más de doscientas páginas se mete en nuestro corazón para siempre.
La novela, fue publicada por primera vez en 1950, plasma mágnificamente esa relación especial que tienen los ingleses con sus jardines y fue adaptada al teatro a finales de los años setenta con un gran éxito.
CONCLUSIÓN
"Recuerdos de un jardinero inglés" de Reginald Arkell es una lectura reconfortante para el espíritu, de esas que te hacen olvidarte de todo y de todos, tierna y nostálgica que se lee con una sonrisa permanente, emotiva también y con un personaje, el Viejo Yerbas, tan entrañable que llega a casa de cualquier lector para quedarse. No os perdáis esta novela, es una absoluta delicia.