REFLEJOS EN UN OJO DORADO
Autor: Carson McCullers
Editorial: Seix Barral
Formato: Tapa Blanda
Páginas: 144
Precio: 16 €
SINOPSIS
Tras el éxito obtenido con El corazón es un cazador solitario a la temprana edad de veintitrés años, Carson McCullers escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos en un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución del ejército americano durante la década de los treinta. Nadie ha dudado jamás, sin embargo, de que es una novela perfecta escrita en estado de gracia.
En el ambiente enclaustrado de una base militar, un islote aparte en el mundo, un precipitado de tensiones internas desemboca en una muerte violenta. La prosa rabiosamente lúcida que recorre Reflejos en un ojo dorado, convierte esta novela brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers, y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional, que inspiró una ya clásica adaptación cinematográfica dirigida por John Huston, con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales. Un título esencial de la narrativa norteamericana contemporánea.
Carson McCullers nació en Columbus, Georgia, en 1917, y murió en Nueva York, en 1967, de un ataque al corazón, a la temprana edad de cincuenta años. Su producción narrativa, publicada íntegramente en Seix Barral, comprende los siguientes títulos: El corazón es un cazador solitario (1940; Seix Barral, 1989), convertido inmediatamente en un clásico de la novela contemporánea, Reflejos en un ojo dorado (1941; Seix Barral, 1958), Frankie y la boda (1946; Seix Barral, 1960), La balada del café triste (1951; Seix Barral, 1958) y Reloj sin manecillas (1961; Seix Barral, 1963). Póstumamente ha aparecido su autobiografía, Iluminación y fulgor nocturno (1999; Seix Barral, 2001). «El mudo» y otros textos (Seix Barral, 2007), publicado en la colección Únicos, incluye el esbozo de «El mudo» —primer título que recibió El corazón es un cazador solitario— y ensayos sobre literatura. Está considerada, junto a William Faulkner, como una de las mejores representantes de la narrativa del Sur de Estados Unidos.
OPINIÓN
Tengo un cuñado que me ha insistido varias veces en que tenía que leer a Carson McCullers, la última vez en la cena de Nochebuena, así es que cuando vi que Seix Barral reeditaba las obras de esta autora en el 100 aniversario de su nacimiento y el 50 aniversario de su muerte me dije que era el momento adecuado para conocerla. Me decanté por "Reflejos en un ojo dorado" y hoy os traigo mis impresiones sobre esta lectura.
Una base militar al sur de Estados Unidos en tiempos de paz, dos matrimonios : el comandante Morris Langdom y su enfermiza esposa Alison y el capitán Pederton y su alocada esposa Leonora, un criado filipino y el soldado Williams merodeando al rededor de todos ellos. Secretos, traiciones y engaños que conducirán hasta una muerte violenta.
Reconozco que ha sido un punto a favor en esta lectura que yo no he visto la película clásica resultado de la adaptación cinematográfica de esta novela dirigida por John Huston, con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales. Y digo que ha sido algo favorable para mi lectura porque yo no sabía quien moriría ni a manos de quién. Durante toda la lectura sabes que pasará algo terrible, incluso ya sabes por la sinopsis que habrá un crimen, pero a medida que avanzaba leyendo todos los protagonistas me parecían víctimas probables y asesinos en potencia, eso ha conseguido que además de disfrutar de una narración de primera categoría también me atrapara la intriga y la lectura ha resultado estupenda.
Un estilo aparentemente sencillo, sin florituras ni alardes lingüísticos, cargado de belleza en muchas ocasiones, pero que resulta penetrante, plagado de frases agudas e incluso en otras ocasiones con referencias sutiles que dan lugar a una intensidad narrativa que me ha sorprendido y me ha agradado mucho. La autora recrea magistralmente con su manera de narrar y con sus personajes, ahogados en obsesiones ocultas, una atmósfera tremendamente tensa, opresiva y muy inquietante.
Una narración pausada en la que McCullers hurga en la vida de los personajes y no solo sabremos de lo que está ocurriendo en el momento en el que transcurre la acción, también conoceremos sucesos de su pasado que han influido notablemente en como son ahora esas personas. Es sumamente interesante como sabremos una multitud de cosas sobre los personajes sin que la autora tenga que ser explícita en ningún momento.
No me extraña que en 1941 cuando se publicó esta novela por primera vez causara tanta polémica en Estados Unidos. La infidelidad indiscriminada, el vouyerismo, la homosexualidad o la crítica a una institución considera impecable como el ejército son temas clave en el libro y la novela fue criticada y denostada en su momento, aunque pasados unos años se le restituyó el valor literario que se merecía.
La autora nos sumerge en esa base militar, tranquila, monótona en su rutina castrense y en las pocas diversiones que pueden encontrar sus habitantes como montar a caballo, algún baile en el club y sobre todo las cenas que organizan unos y otros en sus casas para sortear el aburrimiento. El tiempo pasa muy lentamente en una base militar en tiempos de paz. Una vez instalados en el tedio empieza a mostrarnos a los protagonistas de este micro-universo, unos personajes dominados por sus pasiones y angustias, condenados a un desenlace trágico que se intuye a cada página. Historias de odios e impulsos reprimidos, de pasiones a las que no se ha dado rienda suelta.
Capitán Penderton: Un hombre muy inteligente y trabajador. Triste, desvalido y torturado por su homosexualidad no reconocida. Con una querencia a dejarse fascinar por los amantes de su mujer a la que odia y envidia en igual medida. Un cobarde medroso que inspira pena en muchas ocasiones.
Leonora: Es la esposa del capitán Pederton. Una mujer muy bella, siempre rodeada de pretendientes y de amantes a los que su marido hace ojos ciegos. Tiene un carácter fuerte que atemoriza a su marido y curiosamente es considerada lenta intelectualmente, pero admirada y deseada por todos los hombres de la base militar. Es alocada y perezosa, egoísta también y en su simpleza es muy dañina con los que la rodean en muchas ocasiones.
Morris Langdon: Comandante de la base es un hombre decidido y viril. Mantiene una relación extramatrimonial con Leonora y vive asfixiado por su permanentemente esposa enferma. No hay ninguna escena explícita de la relación entre Leonora y Morris, pero es ciertos que hay muchos otros actos en la novela en que comentarios o sutiles referencias son más concluyentes que una escena de cama.
Alison: Esposa de Morris, desprecia a su marido por sus engaños. Una mujer enfermiza y desequilibrada. Vuelca su mundo en Anacleto, su criado filipino, un muchacho de gustos refinados que disfruta haciendo rabiar al comandante Langdon en su propia casa. Anacleto adora a Alison, lo daría todo por ella; ella lo utiliza como una especie de bufón que la divierte y hace que se aleje un poco de la realidad deprimente que la rodea.
Williams: Un soldado de la base que vaga sin rumbo por la vida desde hace muchos años, poco sociable y al que los demás compañeros consideran raro e incluso misterioso. Tiene miedo de las mujeres, su padre le inculcó ese temor y no consigue desprenderse de él. Ahora vive una fascinación insana hacia Leonora y un tira y afloja extraño con el marido de esta, Penderton.
CONCLUSIÓN
"Reflejos en un ojo dorado" de Carson McCullers es la historia de las obsesiones ocultas que asfixian a un grupo de personajes complejos, de vidas entrelazadas en un lugar en apariencia tranquilo y monótono que la autora sabe llenar de tensión y de intriga con una atmósfera opresiva en la que la tragedia es el único desenlace posible. Sin ninguna duda volveré a leer a esta autora es una narradora excepcional.













